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Familia Oriolidae; Paseriformes medianos, con forma de zorzal, casi siempre
escondidos en las copas de los árboles. Una única especie en toda la zona. L
22-25 cm.
Cría en bosques caducifolios con grandes árboles (puede haber algunas
coníferas), en zonas agrícolas con
bosquetes caducifolios, a menudo cerca de ríos o lagos, en parques grandes
etc. En la península Ibérica muestra preferencia por chopos, olmos, alisos y
otros árboles ribereños. Es un ave estival (abril-septiembre), inverna en
África tropical. Tímido, incansable y móvil. Difícil de ver cuando cría, se
queda oculto a gran altura en el follaje ( ¡incluso el macho se confunde con
las hojas bañadas por el sol! ). Se alimenta de insectos y bayas. Nido
suspendido en una horquilla (al estilo Walt Disney) en lo alto de las copas.
IDENTIFICACIÓN: Vuelo rápido y majestuoso por el follaje; tipo zorzal, con
ondulaciones largas y someras, en mayores distancias. MACHO: Amarillo
brillante con alas y cola negra, con pico rojizo. Bridas y terciarias negras.
HEMBRA Y JUV: Verdes por encima, blanquecinos con finas listas por debajo.
Cantidad variable de verde amarillento o de amarillo en flancos y vientre.
VOZ: A menudo un "viiahk" ronco y chillón que recuerda al
arrendajo, pero con voz mas nasal y tensa. También un
"gigigigigigi" rápido, tipo halcón. El canto es un silbido sonoro,
aflautado y hermoso, que solo puede confundirse a distancia con el Mirlo
común.
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El zorro es del tamaño de un perro mediano,
aunque con el cráneo alargado y con el perfil superior casi recto, hocico
muy puntiagudo y las orejas grandes y triangulares. Su cabeza y el tronco
son de un color rojizo con las partes inferiores grises y blancas, también
en la garganta y en el pecho tiene áreas blanquecinas. Su pelaje es tupido,
la cola presenta colores grises más oscuros y negros aunque tiene la punta
de color blanco, lo muda una vez al año (de primavera a otoño).
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Posee cinco dedos en la pata delantera y cuatro en la trasera, con uñas no
retráctiles en ambas, y presenta pocas glándulas sudoríparas en la piel,
por lo que la regulación la realiza a través de las vías respiratorias y la
lengua. El macho ladra y la hembra chilla.
En La Rioja,
se encuentra principalmente en zonas boscosas (hayedo, encinar, carrascal
), aunque puede ser visto en zonas abiertas e, incluso, en las proximidades
de asentamientos humanos.
Suelen vivir en solitario aunque también en pequeños grupos familiares. Son
animales omnívoros. Su presa favorita es el conejo y los topillos. Durante
los meses de verano y el otoño, se alimenta de frutos carnosos, bayas y en
menor medida de cereales. Durante el invierno se alimenta de
carroña, siendo constante sus visitas a los basureros.
Es una especie tanto nocturna como diurna que regresa siempre a su
madriguera, situada normalmente entre rocas o entre las raíces de viejos
árboles.
La hembra pare entre 3 y 8 crías después de dos meses de gestación. El
cuidado de los cachorros corre a cargo principalmente de la madre, aunque
ocasionalmente el macho u otra hembra pueden intervenir en sus cuidados.
La dispersión de los jóvenes zorros tiene lugar a finales de verano o
principios de otoño. Los machos se dispersan en todos los casos, mientras
que las hembras en ocasiones se quedan en el territorio donde nacieron.
Los Zorros adultos son matados por el Lobo en los lugares donde coexisten
ambas especies y los animales jóvenes son también victimas del Águila y del
Búho Real. Otra de las causas de mortalidad frecuente son las enfermedades,
principalmente la sarna. De todas formas es el hombre de forma directa
(caza) o indirecta (atropellos) el principal causante de la mortalidad.
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Culebra de
collar(Natrix natrix)
Excepcionalmente algunas hembras adultas
pueden alcanzar los 200
cm de longitud, pero normalmente no sobrepasan
los 100 cm,
siendo los machos más pequeños que las hembras. Culebra gruesa cuando
adulta, con cabeza bien definida y ojos de pupila redonda con iris
anaranjado o rojo.
Posee 7 escamas supralabiales, de las que la 3.1 y la 4.a bordean el
ojo; y, normalmente, 1 preocular y 3 postoculares.
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Escamas dorsales carenadas y formando 19
hileras en la mitad del cuerpo. De 157 a 181 escamas
ventrales.
El colorido del dorso suele ser gris, verdoso o pardo oliváceo más o menos
uniforme y con pequeñas manchas oscuras. Los jóvenes presentan un
collar blanco amarillento bordeado de negro, que desaparece por
completo en los adultos ibéricos.
Hábitat. Lugares húmedos y generalmente cerca del agua. Puede
encontrarse en prados, setos o bosques más o menos secos.
Biología. Diurna y acuática, aunque menos que la especie anterior.
Relativamente torpe de movimientos, es fácil de capturar y no suele
morder. Puede vaciar la glándula anal -produciendo un olor desagradable
al ser sujetada.
Se alimenta de anfibios y peces principalmente. Pueden tener dos épocas
de celo, en primavera y otoño, de las que sólo se produce una puesta en
junio. Una hembra puede poner de 6 a 50 huevos blancos que tardan hasta
56 días en eclosionar.
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Erizo (Erinaceus europaeus)
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El erizo es el mayor insectívoro que habita
en la
Península Ibérica, los adultos pueden llegar a pesar
más de un kilo. Inconfundible por el revestimiento de púas. Los potentes
músculos cutáneos le permiten enrollarse, formando así una bola de púas
contra la que sus enemigos naturales son prácticamente impotentes. No
tienen cuello y en su cabeza sobresalen unos ojos oscuros y pequeños, las
orejas redondeadas y cortas y el hocico puntiagudo con una dentadura de
36 piezas.
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Sus patas son cortas y poseen 5 dedos cada
una, provistas de fuertes uñas. Su cola también es corta. Los machos son
mayores que las hembras, y tienen el vientre de parduzco, mientras que el
de las hembras es color ceniza.
Su paso suele ser andando y más raramente el trote. Emite resoplidos y
silbidos. Su olfato está muy desarrollado, camina mucho y sabe nadar muy
bien.
Habita bosques claros, con abundante vegetación, pero sobre todo terrenos
con arbustos, zonas periféricas de las poblaciones e incluso parques
urbanos.
El índice de mortalidad causado por el hombre es alto, tanto en
atropellos como al eliminarlo por creerlo perjudicial para la caza,
igualmente es frecuente que muera envenenado por el uso de pesticidas.
También son presa de perros, zorros, tejones, águilas y búhos.
Suele salir a buscar
alimento después de que empiece a llover, siendo frecuente verlo entre
los matorrales del bosque. Caza y come insectos, caracoles, babosas,
lombrices de tierra e incluso se atreve con ranas, ratoncillos,
lagartijas, culebras y víboras. Esta dieta se complementa con huevos y
polluelos de aves que anidan en el suelo, bellotas, bayas y otros frutos.
Su actividad la desarrolla fundamentalmente de noche y puede ser visto
desde el atardecer al amanecer. Durante el día se cobija en nidos
construidos por hojarasca, pelo, hierbas, etc. Y los sitúa en la base de
matorrales densos. Dispone de varios nidos distribuidos dentro del
territorio, cambiando frecuentemente de nido.
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Generalmente tiene dos periodos de celo,
uno entre mayo y junio, y el segundo entre agosto y septiembre. El periodo
de gestación dura aproximadamente 2 meses pueden nacer de 2 a 7 crías. Las crías
nacen ciegas y de un color rosáceo. No abren los ojos hasta la edad de
dos semanas. A los 3 días disponen de unas púas, blancas en un
principio, las cuales empiezan a oscurecerse y a endurecerse. Mamarán
durante unos 20 días y a partir del mes de vida, ya acompañan a la
madre en sus salidas. A partir de las 5 ó 6 semanas se independizan. La
madurez sexual la alcanzan a los 10 meses aproximadamente.
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El año de un erizo se divide en un período
activo y una fase de hibernación, que se produce entre los meses de octubre
y abril, que pasan en un nido de follaje. Los animales se despiertan en
primavera, cuando la temperatura externa ha subido lo suficiente.
No figura como amenazado según la lista de ICONA
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El aspecto del jabalí es similar al del cerdo,
con el cuerpo macizo y robusto y las patas fuertes y cortas, al igual que
el cuello y la cola, aunque ésta no se enrosca como la del cerdo. La cabeza
es grande y se alarga hacia el morro, la jeta, que remata en un hocico
plano. En los machos adultos sobresalen dos grandes caninos inferiores que
se denominan colmillos o navajas. Su cuerpo aparece recubierto de fuertes
cerdas de color pardo oscuro, bajo las que asoma una capa de espesa borra.
El conjunto da una tonalidad muy oscura, casi negra.
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Las crías, presentan unas bandas blancas en el
lomo y los laterales que les sirven para camuflarse y han dado lugar al
apelativo de rayones con que se las conoce. En torno a los seis meses,
dichas bandas blancas desaparecen y los jóvenes adquieren un tono rojizo
homogéneo, pasando a ser denominados bermejos.
Su capacidad de adaptación a todo tipo de terrenos le permite habitar áreas
boscosas o de matorral en las que refugiarse durante el día. La dieta es
omnívora e increíblemente variada, pues, aunque consuma gran cantidad de
raíces suculentas y frutos secos, come también insectos, gusanos, roedores,
carroña e incluso basuras. Su fino olfato le permite detectar el alimento
bajo el suelo, revolviendo entonces la tierra con los colmillos hasta
alcanzarlo.
De costumbres nocturnas se mantiene activo desde el atardecer al amanecer y
descansa durante el día refugiado en áreas de denso matorral. El macho
generalmente lleva vida solitaria, mientras que la hembra permanece con las
crías formando una piara, que en ocasiones puede integrar varios grupos
familiares. Machos y hembras sólo se unen durante la época de celo,
que tiene lugar entre los meses de noviembre y diciembre. Cada macho
puede cubrir a varias hembras de la misma o diferentes piaras,
produciéndose violentas peleas cuando se da la coincidencia de varios
machos.
Tras la gestación, que dura cuatro meses, la hembra pare entre dos y seis
crías, dependiendo de la edad y peso de la madre. Si las condiciones
climáticas son buenas y el alimento abundante, el celo puede adelantarse al
mes de septiembre y los partos a enero. En ocasiones se detectan incluso
celos primaverales que dan lugar a partos en el mes de agosto.
Los rayones maman durante tres o cuatro meses. Los machos suelen abandonar
el grupo al año de edad, realizando entonces traslados de hasta cincuenta
kilómetros, que permiten la renovación e intercambio genético entre
poblaciones alejadas. Las hembras suelen permanecer con la madre, formando
piaras familiares que integran varias generaciones y son lideradas por la
hembra de mayor edad.
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La abundancia del jabalí hace que su actividad
sea claramente visible en cualquier área arbolada de La Rioja. Especialmente
evidentes son las huellas de su actividad excavadora, fozaduras, en
prados, pastizales o cultivos y las señales en los charcos a donde acude
a desparasitarse, restregándose en el barro. La cuantía de los daños a la
agricultura hace necesarias medidas de control poblacional más eficaces
que el incremento en la presión cinegética, medidas que
pasan también por la protección de los
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cultivos más sensibles mediante cercas
eléctricas o mecanismos similares.
El incremento de la población de jabalí parece relacionarse con el
sustancial abandono del campo por parte de la población rural y la
reducción de tierras de labor que ello
conlleva, transformadas paulatinamente en áreas de
matorral utilizables por la especie. A dicho incremento contribuye sin duda
la extraordinaria tasa reproductiva del animal y la escasez de predadores
naturales.
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Es un ungulado artiodáctilo de la familia de
los cérvidos. Es una especie grande, con alzada a la cruz superior a los 140 cm y un peso de
hasta 180 kg.
Las hembras son más pequeñas que los machos.
Tiene un pelaje en verano de color marrón rojizo, que en invierno pasa a
ser espesa y marrón grisácea y por debajo es blanquecina, aunque los
ejemplares albinos son relativamente frecuentes. Alrededor de la cola posee
una mancha de color ante. Las orejas son grandes y especialmente evidentes
en la hembra. Las hembras resultan más pequeñas que los machos. Estos
poseen astas ramificadas, apéndices óseos del cráneo, que se desarrollan
cada año y cesan después del celo o época de cría.
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Las astas de crecimiento poseen una amplia
vascularización. El tamaño y número de puntas de la cuerna puede dar idea
de la edad de los ejemplares más jóvenes, sin embargo en los adultos está
relacionado con las características genéticas del animal y su estado
nutricional. La cuerna no se desarrolla por completo hasta los seis u ocho
años y empieza a degenerar a partir de los diez, reduciéndose entonces el
valor cinegético de la pieza.
Los machos pierden la cuerna, desmogue, en torno a los meses de marzo
a abril, iniciándose casi de inmediato el desarrollo de la nueva, que
alcanzará sus dimensiones definitivas en poco más de dos meses.
Inicialmente se recubre de un fino terciopelo, el correal, que se elimina
frotando la cuerna sobre la corteza de los árboles, en una actividad que
deja evidentes cicatrices en el árbol.
Para su adecuado desarrollo el ciervo requiere ambientes boscosos, que le
proporcionen refugio, y grandes praderas, que le proporcionen alimento.
Suele vivir en dehesas y encinares. Durante el verano, tienden a utilizar
pastos altos de montaña. En cambio durante el invierno se desplazan a
territorios más bajos y favorables climáticamente.
De actividad esencialmente crepuscular y nocturna, tras el periodo de celo
los machos y las hembras con crías se agrupan en rebaños separados. En los
primeros se establece una jerarquía no demasiado rígida, mientras los
segundos se constituyen en una sociedad de matriarcado. A finales de marzo
los machos desmogan (pierden las cuernas) e inician una vida solitaria en
la espesura del bosque hasta que completan su regeneración en el mes de
agosto. El grupo de hembras con las crías menores de dos o tres años se
divide en subgrupos o clanes familiares con un líder específico cada uno de
ellos, pero bajo la guía en última Instancia de una sola cierva jefe. El
rebaño se disgrega en los prolegómenos de los partos del año.
Su dieta es variada y depende de los recursos disponibles en cada época del
año, combinando los pastos herbáceos con brotes de árboles y arbustos e
incluso frutos, tanto carnosos como secos. Llegando también a roer sus
propias cuernas desprendidas para aprovechar el calcio y sales minerales
que les reporta. Muy escasos hoy día sus predadores ancestrales (lobo,
lince, águila real) las poblaciones de ciervos gozan de un crecimiento
demográfico muy notable.
En época de celo, berrea, los machos apenas se ocupan de la alimentación e
invierten la mayor parte del tiempo en la actividad sexual, hasta el punto
de que tras la berrea pueden haber perdido hasta una quinta parte de su
peso. Comprende desde septiembre a mediados de octubre, cuando los machos
buscan y agrupan a las hembras de su rebaño. La excitación de los
contendientes se manifiesta por medio de la berrea, emisión de graves
bramidos audibles a muchos kilómetros. Los machos llegan a desafiarse
entablando combates rituales enfrentando sus cuernas y empujándose unos a
otros. Siendo habitual que el macho dominante cubra a la mayor parte de las
hembras del rebaño.
Tras el celo los rebaños mixtos se disuelven. Los rebaños de hembras suelen
integrar a individuos jóvenes de ambas especies y tienen áreas de campeo
estables y de reducidas dimensiones. Los rebaños de machos, en cambio,
tienen mayor movilidad. El tamaño de los rebaños depende de las zonas que
habiten. En zonas abiertas, donde la vigilancia visual frente a los depredadores
es importante y los recursos alimenticios abundantes, los grupos suelen ser
numerosos. Sin embargo en zonas boscosas, los rebaños son más
reducidos.
La gestación viene durando unos ocho meses, sobreviniendo los partos por
los meses de mayo a julio.
El gabato nacido, raramente dos crías en un mismo parto, es capaz de andar
y mamar en su primera hora de vida. A los dos o tres años las hembras, y a
los cuatro o cinco los machos, adquirirán su madurez sexual. Alrededor de
los seis años completarán su desarrollo corporal y a los dieciocho o veinte
acaecerá su muerte natural.
Actualmente en nuestra Comunidad ocupa una amplia superficie, contando con
una población numerosa y en expansión.
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A diferencia de ésta, en su pelaje dominan los tonos pardos, que
van desde el pardo negruzco oscuro hasta el pardorrojizo claro. La parte
ventral siempre es clara, y las variantes de color suelen depender del
hábitat respectivo. En los bosques caducifolios y parques urbanos con pocas
coníferas predominan los tipos pardorrojizos, mientras que en los bosques de
coníferas se dan casi exclusivamente tonos pardonegruzcos o castaños. Estas
colocaciones suponen una adaptación a la coloración del entorno en cada
hábitat: en los oscuros bosques de coníferas las ardillas castañas llaman
mucho menos la atención durante el día que las de color rojizo-anaranjado, y
viceversa. El color también parece estar relacionado con el microclima, pues
las ardillas rojas y pardorrojizas suelen vivir en hábitats más cálidos y
secos, mientras que las pardonegruzcas los prefieren más fríos y húmedos; es
decir, que el color predominante no depende sólo de los depredadores. A veces
también coexisten tipos diferentes.
Las ardillas trepan muy bien. Suben por los troncos de los
árboles con casi idéntica rapidez y agilidad que cuando bajan, cabeza abajo.
Saltan lejos y con gran precisión. Su reducido peso les permite trepar hasta
los extremos de las copas y de las ramas. La cola, larga y espesa, les sirve
entonces de una especie de balancín o contrapeso y de timón en el salto.
Reclamo: «chuc-chuc».
Hábitat: la distribución en España es muy discontinua, ya que
habita sólo en los bosques de coníferas de los sistemas montañosos. Al norte
de la península son oscuras (sólo una estrecha banda ventral blanca) y se van
haciendo más claras a medida que se desplazan hacia el sur (dorso claro,
vientre totalmente blanco).
Costumbres: dado que es en gran medida diurna, puede observarse
bien a la ardilla. Se desliza rápida y silenciosamente por las copas de los
árboles, con increíble agilidad; salta, sin pensárselo, a los árboles o arbustos
vecinos, sube o baja a toda velocidad por los troncos. Construye nidos
esféricos a base de ramas y hojas en huecos espaciosos de los árboles o, al
descubierto, sobre bifurcaciones de ramas en la zona de la copa; allí duerme
y da a luz a sus crías. No cae en un letargo invernal auténtico (con
reducción de la temperatura corporal), sino que alterna fases de descanso de
sueño. En los intervalos de vigilia busca las avellanas almacenadas durante
el otoño o conos de conífera. Al reducir su actividad, disminuyen sus
necesidades alimenticias.
La ardilla desarrolla su máxima actividad en 1a época de celo,
cuando los machos organizar auténticas «cazas de hembras» por las copas de
los árboles. Durante el resto del año, en cambio, prefieren la vida
solitaria. Sólo en condiciones de vida urbanas se reúnen varias ardillas en
un espacio reducido, cuando se les da de comer con regularidad. De ahí que en
los parques urbanos pueda mantener durante muchos años una alta densidad de
población. En los bosques, por contra, se producen una y otra vez grandes
fluctuaciones. En los años de abundancia de hayucos o en que brotan muchas
piñas («años de ceba» las ardillas se multiplican rápidamente, porque hay
alimentos de sobra. Pero a estos períodos suelen suceder otros con menos frutos
arbóreos. Entonces las poblaciones de ardillas quedan diezmadas, porque pese
a todos los intentos de recurrir a otros alimentos, no encuentran los
suficientes. Durante los «años de ceba» las ardillas no aprovechan ni mucho
menos todos los alimentos disponibles, porque no pueden multiplicarse con
tanta rapidez. Si los árboles produjeran cada año una cantidad similar de
semillas, las ardillas podrían adaptarse. Mediante esa irregular producción
rasiba, que sin embargo puede repetirse en ciertas zonas en intervalos
regulares, los árboles se protegen de un aprovechamiento demasiado intenso de
las semillas por parte de las ardillas y de otros animales.
Reproducción: los períodos principales de reproducción se sitúan
en primavera y a principios de verano. En las tierras bajas las ardillas
suelen parir, tras 28 días de gestación, 4 ó 5 crías, como máximo 7, dos
veces al año. Los pequeños nacen desnudos y ciegos. La mayoría de las veces,
las hembras preñadas construyen «nidos de recambio», de forma que, si son molestadas,
pueden trasladar enseguida allí a las crías. Los nidos suelen tener orificios
de acceso en el lateral inferior, ya que las ardillas trepan desde abajo.
Gracias a esto pueden distinguirse con facilidad de los nidos de aves. Si se
aparean ardillas de pelaje diferente, las crías serán mestizas. Sin embargo,
y dada la separación de los tipos de color en los hábitats, se produce con
relativamente poca frecuencia.
Alimentación: las ardillas no son muy caprichosas y devoran casi
todo lo que pueden roer con sus incisivos. Su dieta incluye según la oferta
desde nueces, hayucos, semillas de abeto rojo, pino y abeto, bellotas y otras
semillas hasta bayas, frutas, setas y animales pequeños. Aunque es cierto que
les gusta «robar» huevos y polluelos de los nidos de aves cantoras, su
«influencia nociva» sobre las nidadas se suele exagerar mucho. En los parques
puede pasar, desde luego, que si se les alimenta demasiado, aumenten tanto en
número, que «de paso» saqueen casi todos los nidos de aves. En los bosques las
ardillas han producido en ocasiones ciertos daños al roer los brotes, pero
tampoco hay que sobrevalorarlos. En todo caso, es innecesario un control
especial de las poblaciones de ardillas en condiciones medianamente naturales
Generalidades: especialmente las «ardillas conífera»,
pardooscuras, dependen mucho de los conos (piñas) de abeto rojo disponibles,
que verían mucho según los años. Sólo se dan años realmente buenos en
intervalos bastante largos. Entonces las ardillas tienen muchas crías y la
densidad de sus poblaciones se multiplica. Porque de semillas constituyen un
alimento extremadamente nutritivo y son además fáciles de obtener. Las
semillas manipulan las piñas con mucha habilidad Un animal puede comer de 10
ó15 piñas de abeto rojo al día, y si son de pino hasta 100. Con un, mordisco
especial levanta las escamas hasta que se abren lo suficiente o se
desprenden. Así accede a las semillas. Tres minutos dura el proceso de abrir
toda una piña de pino. Tiene a su disposición entonces unas 30 semillas, que
pesan aproximadamente dos décimas de gramo. Una ración diaria de 100 a 150 piñas le
proporciona por tanto alrededor de un 5 por ciento de su propio peso. Esto le
basta a la ardilla para acumular algo del grasa; tan nutritivas y pobres en
sustancias residuales son las semillas. Necesitaría comer el equivalente a un
20 por ciento de su propio peso en pinachos para obtener el mismo valor
nutritivo, Aquí se demuestra la ventaja de los incisivos, que les permiten
abrir piñas de coníferas y nueces. Estas contienen mucha más energía
nutritiva que los tejidos vegetales normales.
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Pico picapinos (Dendrocopos major)

Cría en todo tipo de terrenos
arbolados, especialmente con grupos de píceas y pinos, pero también en
parques y jardines; aunque se encuentra desde el nivel del mar hasta los 2.300 m de altitud, en la
península Ibérica es más abundante en los bosques mixtos de montaña. Su
alimentación consiste en piñones y a veces también en huevos y pollos de ave.
Para extraer los piñones encaja las piñas en grietas especiales de la corteza
("yunques"), bajo las cuales se acumulan las piñas vacías. Entrada
del nido aproximadamente 5x6 cm.
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CARBONERO GARRAPINOS
(Parus ater)
Características:
Tiene la cabeza, garganta y parte
superior del pecho negros, con una mancha blanca en la nuca; los lados de la
cabeza son blancos. Las partes superiores son gris azulado, siendo las
inferiores blancuzcas con los flancos pardo amarillentos.

Hábitat:
Prefiere los bosques de coníferas
para vivir. En menor medida también en bosques de caducifolios y mixtos.
Durante el invierno también en parques y jardines.
Costumbres:
El comportamiento del Carbonero
Garrapinos es el típico de los páridos, pasa el día colgado acrobáticamente
de las ramas en busca de insectos y brotes de los árboles.
Nidificación:
Nidifica en los huecos de los
árboles, donde realizan entre dos y tres puestas anuales. Las parejas más
tempraneras comienzan la cría en abril, y los últimos volanderos abandonan el
nido a finales de julio o en la primera quincena de agosto. La puesta oscila
entre 6 y 11 huevos, que son incubados por espacio de 14-16 días. Los
polluelos permanecen en el nido entre 2 y 3 semanas.
Movimientos migratorios:
El Carbonero Garrapinos es una
especie que se puede hallar en sus áreas de cría durante todo el año.
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